“Tengo 1.000 € al mes para marketing. ¿Qué haríais?”

Esta pregunta nos la hacen bastante.

Y aquí es donde empieza el problema de muchos planes de marketing.

500 € → un poco de SEO.

Un poco de Google Ads.

Un poco de redes.

Alguna publicación en el blog.

Y al final tienes presencia en cinco sitios, pero ninguno está suficientemente trabajado como para generar resultados de verdad.

Nosotras no lo plantearíamos así.

Si tienes un presupuesto limitado, no necesitas hacer más cosas.

Necesitas acertar mejor.

Así que vamos a hacer un ejercicio bastante práctico.

¿Qué haríamos si una pyme llega a SLUPU con 500 €, 1.000 € o 2.000 € al mes para marketing digital?

La respuesta real dependería del negocio, evidentemente.

Pero podemos plantear tres escenarios.

Antes de repartir el presupuesto, miraríamos esto

No tocaríamos un euro antes de entender qué estamos vendiendo.

Porque 1.000 € pueden ser muchísimo presupuesto para una empresa y poquísimo para otra.

Antes miraríamos:

  • Qué vende la empresa.
  • Cuánto factura por cliente.
  • Qué margen tiene.
  • Cómo consigue clientes actualmente.
  • Qué búsquedas existen en Google.
  • Cuánto cuesta anunciarse para esas búsquedas.
  • Qué competencia SEO hay.
  • Cómo está posicionada actualmente la web.
  • Si la página convierte o no.
  • Y cuántos clientes necesitamos conseguir para que la inversión tenga sentido.

Con eso ya podemos empezar a decidir.

Porque puede que descubramos que Google Ads es clarísimo.

O que existe una oportunidad SEO muy buena.

O que el mayor problema no es conseguir visitas.

Es que la web que recibe esas visitas no vende absolutamente nada.

Y entonces gastar más dinero en captación sería echar gasolina a un coche sin ruedas.

¿Qué haríamos con 500 € al mes?

Con 500 € sería bastante tajante:

elegiríamos una sola prioridad.

No intentaría trabajar SEO + Google Ads + redes sociales + contenidos.

No hay presupuesto suficiente para hacerlo bien todo a la vez.

Primero buscaría dónde existe la oportunidad más clara.

Escenario 1: hay búsquedas comerciales y Google Ads puede ser rentable

Imagina una empresa de servicios donde las personas ya están buscando exactamente lo que ofrecemos.

Por ejemplo:

“asesoría empresas Valencia”

“empresa reformas Valencia”

“psicólogo Valencia”

“abogado laboralista Valencia”

Si podemos captar esas búsquedas con un coste razonable, probablemente pondría el foco en Google Ads.

Eso sí.

Con 500 € tenemos que distinguir entre la inversión publicitaria y la gestión.

Si esos 500 € tienen que cubrir absolutamente todo, el margen para publicidad será limitado.

Por eso antes comprobaríamos cuánto cuesta aproximadamente cada clic y cuántas visitas necesitamos para tener posibilidades reales de generar conversiones.

Si el clic cuesta 8 €, por ejemplo, una inversión muy pequeña puede darnos tan pocos datos que ni siquiera podamos saber si la campaña funciona.

Escenario 2: encontramos una oportunidad SEO clara

Puede ocurrir lo contrario.

Analizamos el sector y vemos búsquedas interesantes, con intención comercial y una competencia asumible.

Entonces quizá invertiría esos 500 € en construir SEO.

Mejorar páginas.

Crear nuevos contenidos.

Trabajar enlazado interno.

Optimizar la arquitectura.

Atacar palabras clave donde realmente tengamos opciones de entrar.

Pero tampoco vendería SEO por vender SEO.

Si delante tenemos dominios con veinte años de recorrido, una autoridad enorme y cientos de enlaces, quizá tardemos muchísimo en alcanzarles.

Y conseguir enlaces y autoridad también cuesta dinero.

En ese caso probablemente preferiría volver al escenario anterior: publicidad.

Lo que NO haríamos con 500 €

Repartirlo así:

150 € SEO.

150 € Google Ads.

100 € Instagram.

100 € contenido.

Porque queda muy completo en una propuesta.

Pero probablemente no genere absolutamente nada.

Con poco presupuesto, menos canales y más foco.

¿Qué haríamos con 1.000 € al mes?

Aquí ya tenemos más juego.

Pero tampoco empezaría automáticamente con cuatro canales.

Con 1.000 € probablemente elegiríamos una estrategia principal y utilizaríamos una pequeña parte del presupuesto para reforzarla.

Por ejemplo, podría tener sentido trabajar:

Google Ads + mejora de conversión de la web.

O:

SEO + contenidos.

O incluso:

Google Ads + SEO, si el escenario lo permite.

Opción A: priorizar captación rápida

Si la empresa necesita clientes ahora y existe demanda en Google, probablemente daría bastante peso a publicidad.

Google Ads nos permite obtener información muy rápido.

Podemos saber:

Qué busca la gente.

Qué palabras generan contactos.

Qué anuncios funcionan.

Qué servicios tienen más demanda.

Qué páginas convierten.

Y esa información vale oro para decidir después qué trabajar en SEO.

En lugar de crear veinte páginas porque una herramienta nos dice que determinadas palabras tienen búsquedas, podemos empezar a trabajar orgánicamente las que ya sabemos que generan negocio.

Opción B: construir posicionamiento

Si la empresa ya tiene captación por otras vías y no necesita resultados inmediatos, quizá pondríamos más peso en SEO.

Aquí ya tenemos algo más de capacidad para trabajar contenidos, optimización de páginas y autoridad.

Y sobre todo podemos empezar a construir un activo que vaya ganando peso con el tiempo.

¿Y repartir 500 € y 500 €?

Solo si tiene sentido.

No porque sea bonito que quede 50/50.

Puede que acabemos invirtiendo 700 € en Ads y 300 € en SEO.

O 800 € en SEO y 200 € en mejoras web.

La distribución debería responder a la oportunidad.

No a una plantilla.

¿Qué haríamos con 2.000 € al mes?

Aquí ya podemos empezar a plantear una estrategia mucho más interesante.

Con 2.000 € mensuales sí tendría sentido, para muchas pymes, trabajar captación a corto plazo y crecimiento a medio plazo a la vez.

Por ejemplo:

Google Ads para captar demanda desde el primer momento.

SEO para construir posicionamiento.

Optimización de la web para mejorar la conversión.

Analítica para saber qué está funcionando.

Y contenidos para empezar a trabajar nuevas búsquedas.

Aquí ya empezamos a construir un pequeño ecosistema.

SEO + Google Ads: dos impactos en una misma búsqueda

Esta es una de las cosas que más nos gustan de trabajar ambos canales.

Imagina que alguien busca:

“agencia marketing digital Valencia”.

Puedes aparecer mediante publicidad.

Y puedes aparecer también en orgánico.

Dos impactos.

Si únicamente haces SEO, tienes una oportunidad.

Si únicamente haces Google Ads, tienes otra.

Cuando trabajas ambos canales, puedes ocupar más espacio en Google y aumentar las posibilidades de que esa persona termine entrando en tu web.

Además, cada canal nos aporta información sobre el otro.

Google Ads nos dice rápidamente qué búsquedas generan negocio.

SEO nos permite ir reduciendo la dependencia de pagar cada clic para determinadas búsquedas.

Una cosa alimenta a la otra.

¿Cómo repartiríamos esos 2.000 €?

No existe un reparto universal.

Pero imaginemos un negocio de servicios que necesita captar clientes y tiene un SEO todavía débil.

Podríamos plantear algo parecido a:

Una parte destinada a gestión y estrategia.

Otra parte a inversión en Google Ads.

Otra a SEO y contenidos.

Y una pequeña parte a optimización de landings o autoridad.

Pero el mes siguiente la distribución podría cambiar.

¿Por qué?

Porque ya tenemos datos.

Quizá descubrimos que Google Ads está funcionando especialmente bien.

Perfecto.

Metemos más presupuesto.

Quizá encontramos una keyword SEO donde tenemos muchas posibilidades de entrar.

La trabajamos.

O quizá vemos que estamos generando tráfico, pero la tasa de conversión es malísima.

Entonces el siguiente euro no debería ir ni a SEO ni a publicidad.

Debería ir a mejorar la web.

El presupuesto debería moverse

Esto también es importante.

No creemos demasiado en decidir en enero:

“Vamos a gastar 1.000 € todos los meses exactamente igual.”

Y mantenerlo hasta diciembre pase lo que pase.

El marketing debería ser bastante más flexible.

Si una campaña nos devuelve muy bien la inversión, intentamos escalarla.

Si deja de funcionar, reducimos.

Si aparece una nueva oportunidad SEO, invertimos.

Si una landing convierte fatal, la mejoramos.

Si un servicio tiene mucha más demanda y margen que otro, ponemos más foco ahí.

El presupuesto debería moverse hacia donde hay negocio.

Pongamos un ejemplo

Imagina una empresa de servicios en Valencia que puede invertir 2.000 € al mes.

Empieza destinando una parte importante a Google Ads.

Después de dos meses descubrimos que tres búsquedas concretas generan la mayoría de clientes.

¿Qué haríamos?

Primero, seguir explotándolas mediante Ads si siguen siendo rentables.

Pero además probablemente empezaríamos a trabajar esas búsquedas mediante SEO.

Creamos o mejoramos páginas específicas.

Trabajamos contenido relacionado.

Conseguimos autoridad.

Y tratamos de aparecer también orgánicamente.

De esta forma pasamos de comprar toda esa visibilidad a intentar construir parte de ella como un activo propio.

Esto es lo que para nosotras tiene sentido cuando hablamos de una estrategia de marketing digital.

No hacer SEO por un lado.

Ads por otro.

Y redes por otro.

Sino hacer que todo se vaya alimentando.

¿Y las redes sociales?

Hasta ahora casi no las hemos mencionado.

No porque no funcionen.

Sino porque depende muchísimo del negocio.

Si tienes una empresa B2B donde tus clientes buscan activamente tus servicios en Google, quizá con 1.000 € al mes no pondría Instagram como prioridad.

Si tienes una marca de moda, restauración, estética o un producto muy visual, la película cambia bastante.

Puede que Meta Ads tenga mucho más sentido.

O que necesitemos trabajar contenido y marca antes que SEO.

Por eso estos presupuestos no son packs.

Son escenarios.

¿Y si la empresa ya tiene un marketing que funciona?

Entonces cambia absolutamente todo.

Imagina que una pyme ya invierte 1.000 € al mes en Google Ads y consigue clientes de forma rentable.

Y nos dice:

“Tenemos otros 1.000 € disponibles.”

No empezaría automáticamente SEO porque nos falta una casilla por rellenar.

Primero intentaría averiguar si podemos escalar lo que YA está funcionando.

Si por cada 1.000 € conseguimos un retorno muy bueno y meter otros 500 € mantiene esa rentabilidad, probablemente lo haría.

Después ya veremos dónde está el límite.

Esto para mí es importante:

no diversifiques solo por diversificar.

Si algo está funcionando muy bien, explótalo.

Entonces, ¿qué haríamos con cada presupuesto?

Con 500 € al mes, elegiría una única batalla donde tengamos opciones reales de ganar.

Con 1.000 € al mes, trabajaría un canal principal y empezaría a reforzarlo con una segunda acción estratégica.

Con 2.000 € al mes, ya intentaría construir captación a corto plazo y posicionamiento a medio plazo, combinando canales siempre que los datos lo justifiquen.

Pero puede haber excepciones.

Puede que con 2.000 € decidamos invertir prácticamente todo en Google Ads.

¿Por qué no?

Si SEO es extremadamente competitivo y la publicidad está dando un retorno buenísimo, quizá sea lo más rentable.

O puede ocurrir justo al contrario.

Eso es precisamente lo que debería decidir una estrategia.

No necesitas hacer más marketing. Necesitas saber qué marketing hacer

Esta es probablemente la idea con la que me quedaría.

Muchas empresas llegan pensando:

“Necesitamos hacer más cosas.”

Más publicaciones.

Más campañas.

Más contenido.

Más canales.

Pero el problema no siempre es la cantidad.

Muchas veces necesitas saber qué acción tiene más posibilidades de generar negocio y poner más recursos ahí.

En SLUPU trabajamos estrategias de marketing digital en Valencia partiendo precisamente de esto.

Analizamos el negocio, la competencia, las búsquedas, el coste de captación, la web y el presupuesto disponible.

Y después decidimos dónde tiene sentido invertir.

Porque 500 €, 1.000 € o 2.000 € pueden dar para mucho.

O para muy poco.

Depende de dónde los pongamos.