“¿Cuánto debería invertir en marketing?”
Es probablemente una de las preguntas que más nos hacen.
Y también una de las que peor se pueden responder con un:
“Depende.”
Aunque sí, depende.
Pero vamos a intentar mojarnos un poco más.
Porque evidentemente no necesita el mismo presupuesto una asesoría que quiere captar 5 clientes nuevos al mes que una empresa industrial que vende proyectos de 30.000 €.
Ni tiene el mismo sentido invertir 1.000 € para vender un producto de 20 € que para conseguir un cliente que te va a facturar 10.000 € al año.
Así que antes de pensar cuánto invertir en marketing digital, habría que responder otra pregunta:
¿Cuánto vale para tu empresa conseguir un nuevo cliente?
A partir de ahí podemos empezar a hacer números.
El presupuesto de marketing no debería salir de la nada
Muchas veces una empresa llega y nos dice:
“Tenemos 500 € al mes para marketing.”
Perfecto.
Pero… ¿por qué 500?
Y normalmente la respuesta es algo parecido a:
“Porque es lo que habíamos pensado.”
Aquí tenemos el primer problema.
El presupuesto de marketing no debería decidirse únicamente en función de cuánto te apetece gastar.
Debería tener relación con:
- Lo que facturas por cliente.
- El margen que tienes.
- Cuántos clientes quieres conseguir.
- Cuánto cuesta captar uno en tu sector.
- La competencia que existe.
- El punto de partida de tu empresa.
- Y, sobre todo, qué retorno podemos conseguir con esa inversión.
Porque si conseguir un nuevo cliente te genera 4.000 € de beneficio, probablemente puedas permitirte invertir bastante más en captarlo que una empresa que gana 100 € por cada nuevo cliente.
Hasta aquí, bastante lógico.
Primero: diferencia entre lo que pagas por marketing y lo que inviertes en publicidad
Esto es MUY importante.
Porque cuando hablamos de invertir, por ejemplo, 1.000 € al mes en marketing digital, tenemos que saber qué incluyen esos 1.000 €.
Si haces Google Ads, normalmente tienes dos partidas.
Por una parte está la gestión de las campañas.
Y por otra está la inversión que va directamente a Google.
No es lo mismo pagar 500 € por gestionar campañas + invertir otros 500 € en publicidad que disponer de 500 € para absolutamente todo.
Con SEO ocurre algo parecido.
Hay una parte de estrategia, optimización, análisis y contenidos.
Pero si queremos competir por determinadas palabras clave, también puede ser necesario invertir en enlaces y autoridad.
El SEO tampoco es gratis porque no pagues por clic.
De hecho, en sectores muy competidos puede necesitar una inversión bastante importante.
Por eso cuando alguien nos pregunta:
“¿Cuánto cuesta hacer marketing digital?”
Nuestra primera respuesta debería ser:
“¿Qué queremos conseguir?”
Si tienes menos de 500 € al mes
Aquí yo no intentaría hacer de todo.
SEO.
Google Ads.
Instagram.
LinkedIn.
Blog.
Email marketing.
Y de paso TikTok porque tu primo te ha dicho que ahora funciona genial.
No.
Con un presupuesto pequeño hay que priorizar muchísimo.
Porque repartir 400 € entre cinco canales probablemente consiga que ninguno tenga suficiente inversión como para funcionar de verdad.
Con menos de 500 € analizaría cuál es la acción que tiene más posibilidades de generar negocio y pondría prácticamente todo el esfuerzo ahí.
Por ejemplo, puede que tenga sentido trabajar Google Ads si hay búsquedas muy concretas y comerciales con un coste asumible.
O quizá exista una oportunidad SEO muy clara con poca competencia.
O puede que el verdadero problema esté en tu web y tenga más sentido invertir primero en mejorarla.
Lo importante aquí es no caer en el:
“Vamos a hacer un poquito de todo.”
Porque al final muchas veces terminas haciendo un poquito de nada.
Entre 500 y 1.000 € al mes
Aquí ya empezamos a tener algo más de margen.
Pero seguiría sin volverme loca con los canales.
Con este presupuesto probablemente elegiríamos una vía principal de captación.
Por ejemplo:
Google Ads + gestión.
O SEO.
O una combinación muy concreta si el sector y la competencia nos lo permiten.
¿Qué elegiríamos?
Volvemos al depende.
Si necesitas clientes rápido y vemos búsquedas interesantes en Google, posiblemente Ads.
Si no tienes tanta urgencia y encontramos oportunidades SEO asumibles, quizá SEO.
Si la keyword que quieres posicionar está copada por dominios con muchísima autoridad, años de antigüedad, contenido y enlaces, probablemente no gastaría todo el presupuesto intentando luchar contra ellos orgánicamente.
Iría a publicidad.
Porque hay veces en las que querer posicionar una keyword porque “el SEO es más rentable a largo plazo” acaba saliendo bastante caro.
Hay que mirar los números.
Entre 1.000 y 2.000 € al mes
Aquí ya podemos empezar a construir una estrategia bastante más completa.
Por ejemplo, podemos trabajar Google Ads para generar captación a corto plazo mientras construimos posicionamiento SEO.
Y esto tiene una ventaja que nos gusta especialmente:
podemos conseguir dos impactos para una misma búsqueda.
Uno de pago.
Y otro orgánico.
Si alguien busca un servicio en Valencia y apareces en Google Ads y además entre los resultados orgánicos, estás ocupando mucho más espacio que una empresa que únicamente aparece una vez.
Además, Google Ads nos permite obtener información muy rápido.
Podemos saber qué palabras generan contactos.
Cuáles convierten mejor.
Qué servicios tienen demanda.
Qué mensajes funcionan.
Y después utilizar esa información para decidir dónde merece la pena invertir en SEO.
Para nosotras tiene muchísimo más sentido hacerlo así que crear páginas SEO a ciegas porque una herramienta nos dice que una keyword tiene 500 búsquedas.
Las búsquedas están muy bien.
Las ventas están mejor.
Entre 2.000 y 4.000 € al mes
Con este presupuesto ya podemos plantear un ecosistema de captación bastante potente para una pyme.
Podemos combinar SEO y Google Ads.
Trabajar contenidos.
Invertir en enlaces cuando sean necesarios.
Crear páginas específicas para diferentes servicios.
Mejorar las landings.
Trabajar remarketing.
Analizar conversiones.
Optimizar la web.
Y, dependiendo del negocio, empezar a incorporar otros canales.
Pero ojo.
Tener más presupuesto no significa que tengamos que gastarlo.
Si estamos invirtiendo 2.500 € y vemos que aumentar a 4.000 € no mejora proporcionalmente los resultados, no tiene ningún sentido quemar otros 1.500 € simplemente porque estaban presupuestados.
Para mí la pregunta siempre debería ser:
¿Puedo meter un euro más y obtener un retorno razonable de ese euro?
Si la respuesta es sí, escalamos.
Si la respuesta es no, buscamos otra vía.
¿Y si puedo invertir más de 4.000 €?
Entonces el problema ya no suele ser decidir si hacemos SEO o Google Ads.
La conversación cambia.
Podemos plantear estrategias de captación más amplias, trabajar diferentes puntos del embudo, desarrollar contenido, publicidad, automatizaciones, CRO, marca y nuevos canales.
Pero hay algo que no cambia.
Más presupuesto no arregla una mala estrategia.
Puedes gastar 10.000 € al mes igual de mal que puedes gastar 500 €.
De hecho, puedes perderlos bastante más rápido.
Antes de escalar necesitamos saber qué está funcionando.
Qué canal genera mejores clientes.
Cuánto cuesta cada oportunidad.
Cuántas terminan convirtiéndose en ventas.
Y qué rentabilidad estamos obteniendo.
A partir de ahí, sí.
Metemos gasolina.
No todas las pymes deberían invertir lo mismo
Pongamos dos casos muy diferentes.
Una clínica dental en Valencia puede captar un paciente a través de Google Ads que después contrate un tratamiento de varios miles de euros.
Una tienda online que vende productos de 25 € juega con unos márgenes totalmente distintos.
Aunque ambas sean pymes, su capacidad de inversión para adquirir un cliente no tiene nada que ver.
Lo mismo ocurre en B2B.
Si una empresa industrial consigue mediante marketing un proyecto de 50.000 €, puede permitirse un coste de adquisición mucho mayor que un negocio cuyo ticket medio es de 80 €.
Por eso me cuesta bastante hablar de:
“Una pyme debería invertir X % de su facturación en marketing.”
Puede servir como referencia.
Pero para tomar decisiones de verdad prefiero bajar a números.
¿Cuánto vale un cliente?
¿Cuánto margen deja?
¿Cuántos necesitamos?
¿Cuánto podemos pagar por conseguirlo?
Ahí empieza a ponerse interesante la cosa.
Pongamos números
Imagina que tienes una empresa de servicios en Valencia.
Tu cliente medio te factura 3.000 €.
Después de costes, te deja un margen de 1.500 €.
Y sabemos que aproximadamente uno de cada cuatro leads de calidad termina contratando.
Supongamos que conseguir un lead mediante Google Ads nos cuesta 100 €.
Necesitamos aproximadamente cuatro leads para conseguir un cliente.
Nuestro coste de adquisición sería de unos 400 €.
Pagamos 400 € para conseguir un cliente que nos deja 1.500 € de margen.
Aquí tenemos algo que podemos trabajar.
¿Podemos mejorar ese coste?
Perfecto.
¿Podemos invertir más y mantener una rentabilidad parecida?
Escalamos.
¿Empieza a subir muchísimo el coste de adquisición?
Paramos y analizamos.
Esto para nosotras tiene muchísimo más sentido que decir:
“Hay que invertir 1.000 € al mes porque sois una pyme.”
El problema de invertir demasiado poco
También hay que hablar de esto.
A veces bajar muchísimo el presupuesto parece reducir el riesgo.
Pero no necesariamente.
Imagina una campaña de Google Ads donde el clic medio cuesta 4 €.
Si inviertes 100 € al mes, puedes conseguir aproximadamente 25 clics.
Puede que no sean suficientes ni siquiera para obtener datos con los que tomar decisiones.
Y al cabo de tres meses llegas a la conclusión de que:
“Google Ads no funciona.”
Quizá sí funcionaba.
Lo que no teníamos era presupuesto suficiente para comprobarlo.
Esto pasa también en SEO.
Si quieres competir por una búsqueda potente, pero únicamente tienes presupuesto para crear un artículo de vez en cuando y no puedes trabajar autoridad, enlaces ni la propia web, el problema quizá no sea que el SEO no funcione.
El problema es que estás intentando entrar en una carrera sin recursos suficientes para competir.
Y en ese caso prefiero decirlo desde el principio.
¿Cuánto invertiría yo con 1.500 € al mes?
Si mañana viene una pyme de Valencia y me dice:
“Tengo 1.500 € al mes. Dime dónde los ponemos.”
No repartiría automáticamente:
500 € SEO.
500 € Google Ads.
500 € redes.
Eso sería hacer marketing con una calculadora.
Primero miraría el negocio.
La competencia.
Las búsquedas.
El coste por clic.
La autoridad actual de la web.
Los competidores SEO.
El ticket medio.
Los márgenes.
La tasa de cierre.
Y el estado de la página web.
Puede que terminemos poniendo gran parte en Google Ads.
Puede que encontremos una oportunidad SEO buenísima.
Puede que combinemos ambos.
O puede que te diga:
“Antes de gastar 1.500 € todos los meses en traer tráfico, vamos a arreglar esta web porque ahora mismo no convierte.”
Para eso está la estrategia.
¿Cuánto deberías invertir entonces?
Si quieres una referencia MUY general:
Menos de 500 €/mes: prioriza una única acción y no intentes estar en todas partes.
500-1.000 €/mes: puedes empezar a trabajar seriamente un canal de captación.
1.000-2.000 €/mes: ya podemos plantear SEO + Ads o una estrategia más sólida alrededor del canal principal.
2.000-4.000 €/mes: hay margen para construir un ecosistema de captación mucho más completo y empezar a escalar lo que funciona.
Más de 4.000 €/mes: podemos trabajar diferentes canales y fases del embudo, siempre que los números justifiquen seguir aumentando la inversión.
¿Son cifras universales?
Para nada.
Puedes tener un negocio donde 600 € funcionen increíblemente bien.
Y otro donde necesitemos 3.000 € solo para empezar a competir.
Pero al menos ya tenemos un punto de partida bastante más útil que:
“Invierte un 10 % de tu facturación.”
No busques gastar menos. Busca que sea rentable
Para mí esta es la idea más importante de todo el artículo.
Imagina dos escenarios.
Empresa A invierte 500 € al mes y consigue 600 € de beneficio.
Empresa B invierte 3.000 € al mes y consigue 9.000 € de beneficio.
¿Cuál está gastando demasiado?
La segunda invierte seis veces más.
Pero probablemente todos preferimos estar en su situación.
Por eso no intentaría buscar el presupuesto de marketing más barato.
Intentaría encontrar un sistema de captación rentable y después ver hasta dónde podemos escalarlo.
Porque si cada euro que metemos nos devuelve más dinero, la conversación sobre “cuánto debería gastar” cambia bastante.
Marketing digital para pymes en Valencia: primero estrategia, después presupuesto
En SLUPU trabajamos el marketing digital en Valencia precisamente desde ese punto de vista.
No creemos demasiado en los paquetes cerrados en los que todas las empresas reciben lo mismo.
Primero analizamos el negocio.
Qué quieres conseguir.
Qué está haciendo tu competencia.
Dónde existe demanda.
Qué canales pueden funcionar.
Y cuánto tiene sentido invertir.
Después decidimos si necesitamos SEO, Google Ads, mejorar la web o combinar varias acciones.
Porque SEO, publicidad, contenidos o una web son simplemente herramientas.
Lo importante es que detrás haya una estrategia de marketing rentable y sostenible en el tiempo.
Y si podemos invertir 1.000 € y conseguir 3.000 €, intentaremos ver qué pasa con 1.500 €.
Si funciona, seguimos.
Si no, optimizamos.
Así de sencillo.
Y bastante más útil que decidir un presupuesto porque “es lo que suelen invertir las pymes”.
