¿Eres de aquellos que neutraliza los cumplidos con un “no es para tanto” o sinónimos de ese estilo? A pesar de los éxitos en tu vida y tus logros profesionales, ¿alguna vez has sentido que de alguna forma eres un impostor? – me sincero: a mí también me ha pasado, y me pasa, más de una vez.

Este trastorno es mucho más habitual de lo que parece y es conocido como el Síndrome del Impostor y se habla muy poco al respecto. Por ese motivo he querido hablarlo en primera persona en el blog de Slupu, porque nos sucede a muchos y no hablamos del tema. ¿Por qué no ser más transparentes?

Sí, yo soy la primera que lo sufre a día de hoy, muchas veces me siento una “impostora”, como si mi trabajo se debiera más a un “golpe de buena suerte” y pudiera venirse abajo en cualquier momento.

Me pienso que haber fundado mi propia agencia es solo fruto de mucho trabajo y de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Sí, todo esto es muy importante, pero algo más habrá, ¿no?, ¿dónde quedan mi valía y mis habilidades?

El síndrome del impostor: un trastorno muy frecuente todavía no reconocido

«Este sentimiento es mucho más común de lo que parece, 7 de cada 10 personas lo han sufrido alguna vez en su vida«, asegura la doctora Valerie Young, experta en la materia.

Millones de mujeres y hombres lo padecen en todo mundo, desde exitosas personalidades como Michelle Obama o Neil Armstrong, hasta brillantes estudiantes y actrices. Pero, ¿qué es exactamente el síndrome del impostor y por qué se produce? Este fenómeno psicológico obtuvo su nombre en 1978, tras ser descrito por Pauline Rose Clance y Suzanne Ament Imes en el estudio ‘The impostor phonomenon‘, publicado en el International Journal of Behavorial Science. Según este análisis realizado con 150 mujeres, padecerlo consiste en interpretar la realidad bajo un prisma muy exigente que provoca síntomas de «impostor».

Si a tantos les sucede, ¿por qué no está reconocido o por qué no se habla? Supongo que porque decir abiertamente que te has sentido en algún momento «un impostor», da miedo a que te traten como un bicho raro y porque sólo solemos mostrar la buena cara de la moneda.

Cómo saber si padeces el síndrome del impostor

Es probable que en esta etapa te hayas preguntado cómo saber si tienes el síndrome del impostor, o si en algún momento de tu vida te ha afectado.

Si no te has sentido identificado en nada de lo que has leído arriba, probablemente no lo padezcas. No obstante, existen cuatro preguntas clave que podrían dar ayudarte a saberlo mejor:

  1. ¿Tienes la constante creencia de que tus logros y éxitos no son merecidos?
  2. ¿Eres una persona muy perfeccionista y muy exigente consigo misma? ¿te metes mucha presión para lograr tus objetivos?
  3. ¿Tienes ansiedad muchas veces porque sientes que cuánto más sabes de la materia, más cuenta te das de lo poco que conoces al respecto?
  4. ¿Sientes expectaciones de fracaso ante situaciones similares las cuales han sido superadas con éxito en eventos anteriores?

¿De qué formas te puede perjudicar el síndrome del impostor a nuestro estilo de vida?

Entre los aspectos más comunes, destaca la continua búsqueda por la perfección y mejora de nuestro trabajo. Ser un workaholic sin descanso alguno.

Y, entre las afecciones más graves que pueden suceder, que por suerte no he experimentado, se encuentra el rechazo de actividades o proyectos por aparente falta de capacidad, incluso la imposibilidad de realizar algún tipo de asociación por miedo a no cumplir con las expectativas.

¿Cómo afrontar con éxito el síndrome del impostor? 

Ahora que conoces todos los aspectos relevantes sobre el síndrome del impostor, será vital saber cómo combatirlo. El primer paso es identificar que tienes un problema. El siguiente paso: contarlo a amigos de confianza, familiares o a un profesional.

Otros tips de utilidad para que no te suceda más en un futuro:

1. Evita la comparación

Las comparaciones a gran escala, no suelen ser buenas. Cuando acudimos a ellas por lo general, buscamos asemejarnos a una persona que ya ha transitado todo el camino que nosotros apenas hemos empezado. Nos puede ayudar a proyectar nuestros objetivos, pero también puede frustrarnos, así que cuidado porque como bien dicen, las comparaciones son odiosas.

2. Perspectiva

Uno de los primeros pasos para superar los sentimientos de impostor es reconocer los pensamientos y ponerlos en perspectiva. “Simplemente observar ese pensamiento en lugar de involucrarlo” puede ser útil. Es útil que nos preguntemos: ¿ese pensamiento me ayuda o me dificulta?»

3. Piensa que no eres el único

No te martirices porque muchos también lo han sentido. Además, estas mismas personas también han logrado superarlo.

Para observar y entender que no eres la única persona padeciendo el síndrome una buena práctica será conversar con amigos, seres queridos o personas cercanas. Incluso puedes preguntarle a aquellos que más admiras, si en algún punto de su vida se ha sentido como un impostor, muy seguramente la respuesta sea afirmativa. 

4. Enumera y cuantifica tus logros

Los miedos o inconformidades son sensaciones que llegan en muchos motivos sin razón aparente, pero tus logros han sido trabajados y por ende son tangibles. Una buena práctica será enumerar y cuantificar tus logros para observarlos desde una forma externa, de esta manera podrás sentirte mucho más capaz. Además, podrás determinar tu éxito con diversos puntos como:

  • Tu cliente no solo valoró tu trabajo, sino que le ha traído buenos resultados a su negocio o servicio.
  • Si eres un trabajador independiente o autónomo y puedes vivir de tus tareas diarias y remotas. 
  • Que tus conocimientos, ideas y proyectos hayan ayudado a otras personas o amigos a emprender en su negocio.

Tal y como pudiste observar el síndrome del impostor es un pensamiento o sensación que se encuentra en nuestro interior. Aunque podría resultar un completo freno para el desarrollo de nuestros proyectos y aprendizajes, ¡se puede superar!

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